Por Admin. julio
21, 2020 10:09
La visibilización de la existencia del Abuso Sexual en la
Infancia es vital para lograr cambiar la perspectiva por parte de la sociedad
y, especialmente, para mover hilos dentro de la propia Justicia. Con este
sentido, la periodista Lenny
Cáceres entrevistó a la Dra. Graciela Jofré,
jueza a cargo del Juzgado de Paz Letrado de Villa Gesell desde 1996, abogada y
escribana graduada en la Universidad de la Plata, y autora del libro “Niñas y
niños en la Justicia. Abuso Sexual en la Infancia” (se puede adquirir por ebook
o mediante la editorial Maipue).
La entrevista fue llevada a cabo mediante Facebook Live, y se unieron a ella
más de 2000 personas.
En estos tiempos de pandemia se han hablado de
muchos temas, hay muchas invitaciones a Zooms. Pero hoy recordábamos con una
compañera que sobre abuso sexual en la infancia hay muy poco.
Hace poco tiempo, en junio salió un informe inédito en forma
conjunta la OMS, UNESCO, ONU y alguna otra organización mundial en
relación a los niños y lo que está pasando en el mundo. Se dice que
prácticamente un 50% de los niños están sufriendo situaciones de maltrato en
esta época de pandemia. Y no hay duda de que el abuso sexual a niños y niñas es
de los maltratos más terribles. El aislamiento puede potenciar esa situación de
tortura de las criaturas que está viviendo situaciones de violencia en su
hogar.
Claro, y se intensifica al no tener la escuela y
un espacio donde poder expresarse y tener contacto con otras personas.
La escuela es ese espacio de salida que tienen los niños y
niñas por un lado para ver a sus compañeros pero también para poder hablar.
Muchas veces cuentan a sus maestras o a los equipos docentes situaciones que
están viviendo en sus hogares. Con el aislamiento, muchas criaturas han
quedado totalmente aprisionadas en situaciones muy traumáticas.
La conversación comenzó minutos antes de la hora prevista y de
a poco comenzaron a sumarse más y más personas al vivo transmitido vía
Facebook, y a preguntar vía comentarios temas de horarios preocupadas por lo
que hubieran podido perderse. “No se preocupen, es que comenzamos a charlar un
poco antes”, dijo entre risas la periodista Lenny Cáceres. “Ahora en unos
minutitos, cuando terminen de entrar las compañeras, yo te presento”, le
comentó a la jueza. La conversación siguió de manera amena hasta las 18, y
comenzó formalmente la entrevista tras su presentación.
Es un honor que estés aquí, prestándonos tu tiempo
Graciela. Sabemos de lo delicado de tu trabajo y del compromiso que tenés.
En general nos pasa que cuando hablamos de acceso a la justicia y abuso sexual en la infancia parece que estas dos cosas no se encontraran.
En general nos pasa que cuando hablamos de acceso a la justicia y abuso sexual en la infancia parece que estas dos cosas no se encontraran.
Bueno, mi trabajo consiste específicamente en cuestiones de
familia. Y mi incumbencia con el tema del abuso sexual de niños y niñas ha
venido justamente en procesos de familia donde surgían pedidos de régimen
comunicacional o pedidos de cuidados y demás, denuncias que se habían hecho en
el ámbito penal de incesto paterno. Entonces, cuando me refiero al abuso sexual
de niños y niñas, mi mirada es específicamente en el ámbito del proceso de
familia y lo que es estadísticamente. En todos estos años, la mayor cantidad de
casos han sido abusos paternos filiales. Hay también madres abusadoras, pero no
es al día de hoy lo común. Y el acceso a la justicia es un concepto de derecho
que en este caso se aplica en cuanto a que los niños y niñas no pueden por sí
mismos acceder al ámbito de justicia sino a través de un adulto que denuncie,
porque estamos hablando de delitos. Estos delitos no van a ser nunca
vistos en el espacio de la justicia si no existe una cuidadora o cuidador, no
abusador, que hace la denuncia. Cuando ese cuidador, no abusador,
denuncia, está permitiendo el acceso a la justicia de esos niños y niñas. Y
también me parece importante evidenciar que tanto esos niños y niñas, como esas
cuidadoras, que son el 90 % son las madres, estas madres que denuncian
son víctimas de delito.
Esto no es solamente un concepto genérico, sino que tanto en
normas internacionales como las 100 Reglas de Brasilia y en los principios
fundamentales de justicia para víctimas de delito y abuso de poder, se
especifica que ‘víctima’ no es solamente la víctima directa, sino también el
que acompaña, el familiar y entorno que acompaña esa víctima. Y en estos casos
en que hay niños y niñas sufriendo abuso sexual de sus padres y se hizo la
denuncia penal de incesto paterno, no hay duda de que esas madres también son
víctimas. Desde al ámbito de la psicología, se dice que tanto estos
niños y niñas como esas madres padecen los efectos de toda víctima de un
delito, que es el estrés post traumático. Por eso, el tema del acceso a la
justicia es la base inicial para hablar de estos temas. Los niños y niñas no
pueden por sí mismos pedir protección cuando están siendo víctimas de un delito
dentro de un entorno familiar. Y la justicia es la puerta visible para que la
sociedad también sepa de la existencia de estos delitos. También hay
que ver que estas mujeres, estas madres protectoras, son la excepción. El abuso
sexual paterno filial está invisibilizado y es en un porcentaje enorme impune
porque la mayoría de las madres no denuncian los abusos sexuales,
porque padecen violencia de esos hombres, porque tienen miedo, porque
tienen una situación de mucha vulnerabilidad económica y emocional, o tuvieron
historias ellas de abuso en su infancia y no registran el tema, o complicidad.
Entonces son excepcionales los casos de estas mujeres que denuncian y permiten
el acceso a la justicia de estos niños y niñas.
No en todos lados el juzgado de paz se ocupan de
estas intervenciones, ¿vos nos podrías explicar cuál es la diferencia entre el
juzgado de paz letrado con el resto de los que tenemos en el país?
A los juzgados de paz nos quedó el nombre pero en realidad son
juzgados de primera instancia, con una amplia competencia. Tenemos competencia
no sólo en cuestiones de familia (separaciones, regímenes comunicacionales,
cuidados, separación de bienes), sino también en todo el ámbito civil.
Inclusive dentro de los juzgados de paz como el de Villa Gesell, Pinamar,
Moreno que tienen muchísimo trabajo. Nosotros en el juzgado de Villa Gesell
estamos ya por el expediente 98 mil y lo que más cubre nuestra competencia son
las cuestiones de familia. Para darte un ejemplo, hace 15 años en mi juzgado se
tramitó un pedido de restitución internacional de una nena y la resolución que
hice yo, en la que justamente rechacé la restitución, luego fue confirmada por
la Corte. Y por todas estas cuestiones me empecé a interiorizar en esta
temática. Lo que sucede es que cuando uno ingresa en el conocimiento de
este iceberg tan tenebroso, humano, que es el abuso sexual a niños y niñas y
especialmente el incesto, es un camino que no tiene retorno cuando hay
compromiso. Primero, lo que me di cuenta es que en las
ciencias jurídicas había un vacío sobre esta temática. Cuando tuve mi
primer caso hace 15 años, tuve que recurrir a bibliografía de otras disciplinas
porque en derecho podía haber un tipo de análisis desde la parte penal pero
nunca se han visibilizado los efectos que tienen las denuncias penales de abuso
sexual paterno filial en los procesos de familia. Porque una de las
primeras cosas que accionan estos hombres denunciados por abuso sexual de sus
hijas y sus hijos es en el proceso de familia promover las revinculaciones. Lo
hacen a través de pedidos de regímenes comunicacionales, a pedido del cuidado
de su hijo, y después también utilizan la vía penal de la ley de impedimento de
contacto, que en general se vería que es usada básicamente por
varones, generalmente denunciados por este tipo de delitos. Entonces en el
ámbito mío, civil, de proceso de familia, ingresaba por una puerta lateral a
través de todas estas cuestiones de pedido de revinculación, el delito. Mi
postura de entrada era que no podía haber ningún tipo de contacto de esa niña o
niño con ese padre, por sentido común, y porque aparte un adulto tiene un
equilibrio psicológico que una criatura no tiene. Por eso el impedir todo tipo
de contacto tiene que estar muy fundamentado.
Desde el lado de la comunicación sobre el incesto
no hay mucha información, hay más confusión que otra cosa. Si nosotras
tuviéramos que observar cómo abordar la cuestión del incesto en los medios de
comunicación estamos en el horno. Y por otro lado, ¿hay una vuelta al cuidado
compartido impuesto, al trato amigable con el agresor o a la revinculación?
Lo que sucede es que hablar de abuso sexual paterno filial en
la denominación que históricamente tiene, que es el incesto paterno, es un tema
que produce escozor y que se pretende que se vuelva siempre al silencio.
Entonces, cuando han podido, ingresaron con toda esta ideología del SAP
(Sindrome de Alienacion Parental*) que en realidad no es ciencia, no es nada.
El que la impuso era un médico que era pedófilo. Se dedicaba a desprogramar a
soldados que venían de la Guerra de Vietnam. Sucedía que cuando venían de la
guerra todos estos hombres, traían una carga de violencia y de perversión
terrible. Era un hombre que justamente hablaba de ese tema y cuando se lo trae
acá a Argentina, como pasa muchas veces, se ingresan cuestiones que son
falaces, pero si la falacia es “vendida” por alguien que tiene un cierto
prestigio en el ámbito donde se quiere hacer incursionar esa falacia, la
sociedad a veces tiene una tendencia a comprarla. Cuando todo se empezó a hacer
visible, que no hay sustento científico, que en realidad eso se usa solamente
en el ámbito judicial y que en general lo utilizan varones que tienen poder y
economía para poder contratar a un buen estudio de abogados, entonces el tema
entró por otra puerta. Y la otra puerta es poner como regla el cuidado y las custodias
compartidas forzadas o las revinculaciones forzadas, no importa que haya
denuncias de abuso sexuales de ese hombre a los niños. Se hace, a mí entender,
una lectura parcial intencionada de artículos de la Convención sobre los
Derechos del Niño. Por ejemplo, se releva mucho el artículo 9 que
habla del derecho de todo niño a tener contacto con sus padres pero no se ven
otros artículos de la convención que son muy importantes. Uno es el
artículo 12 que es el que habla que al niño hay que escucharlo, pero además hay
que escucharlo desde el idioma y desde la integralidad de cómo se expresa un
niño o niña. El otro artículo es el 19 que para mí es fundamental, porque habla
del tema de los abusos y habla de un concepto que me parece esencial que es el
de la eficacia, procedimientos eficaces. Este término de la eficacia es usado
por muchas normas internacionales, y eficacia significa que la idea o deseo que
uno está impulsando se concrete en los hechos. Entonces hablar de que
buscamos el interés de los niños, que hay que protegerlos, después los
obligamos a vincularse con un hombre que está denunciado penalmente por un
delito del cual la que ayuda al niño o niña es víctima, entonces estamos yendo
contra ese principio de eficacia.
También hay otro principio que está muy vigente en la
Convención de los Derechos del Niño está también vigente en normas
internacionales que habla que es el tema de la protección. Cuando uno dice
“entorno seguro” es que ese niño o niña tiene que estar para su protección en
el espacio donde no corre riesgo. ¿Y cuál es el espacio en el que uno sabe que
no corre riesgo? El espacio de esa cuidadora o cuidador que denunció el delito
de abuso sexual. En la Comunidad Europea se hizo una investigación, la Agencia
de los Derechos Fundamentales, tomando declaración a niños y niñas en donde
también ellos hablan de este concepto de entorno seguro. La OMS en 2006 también
hizo una investigación, y hacía mucho hincapié en el tema de que ese niño o
niña que está sufriendo el delito esté en una red de apoyo y contención. Y hay
algo que puedo decirlo desde la praxis, que muchas veces los niños y
niñas no puedan relatar el hecho de primera instancia, y a veces inclusive en
una primera entrevista o en una cámara gesell por ahí no lo puedan relatar.
¿Pero qué pasa? Que a veces cuando se le permite a esa criatura estar en
resguardo, con ese cuidador no abusador, esa criatura que no habló, por ahí
puede hablar, y me ha pasado en casos concretos. Recuerdo a un niño que en una
entrevista, frente a frente, que no dijo una palabra. Parecía que inclusive no
podía porque la madre era muy vulnerable. Con el tiempo, al estar con la madre
resguardado, fue diferente. La actitud preventiva es otro concepto que calcan
mucho las convenciones, sobre todo la de víctimas niños/as de delito. La
prevención implica evitar toda situación de riesgo, entonces al estar con la
madre y con la terapia que iba haciendo, al tiempo pudo relatar los hechos
abusivos de ese padre. ¿Cómo terminó esa historia? Que ese padre después se
acogió en el ámbito penal a la cuestión del juicio abreviado, le dieron 3 años
y está libre. O sea, ese nene habló cuando se sintió contenido en el hogar de
esa madre, vulnerable, que lo denunció. En la Convención de los Derechos del
Niño también se habla de entorno seguro, de protección y de eficacia. Y hay
otro artículo que me parece importante resaltar de la convención que es el 39,
que habla del derecho de todo niño o niña a la recuperación. Si
nosotros le restamos credibilidad a las denuncias de abuso sexual de esos niños
y niñas, y de esas madres que denuncian, les estamos, desde la institución
judicial, cerrando también la puerta al apoyo de todas las instituciones
terapéuticas para que esas víctimas puedan recuperarse, y concretamente son
niños y niñas.
Hay un libro extraordinario, no recuerdo el título, que
hablaba de las víctimas mujeres de la represión. Había una parte que me impactó
mucho, donde ellas decían que era fundamental para ellas el sentir que cuando
ellas contaban lo que les pasó, les creyeran. No es un detalle que a la
víctima se le crea cuando denuncia un delito, y menos aún es un detalle cuando
quien lo pudo relatar ha sido un niño o una niña. Porque si nosotros,
la institución, no los protegemos, les estamos cerrando la puerta al
apoyo de todo lo que necesitan para recuperarse de semejante delito traumático
en la vida de esos niños y niñas, y de esas madres. Eso es lo que me ha llevado
todos estos años con casos que se han ido dando a través de todos estos 24 años
como jueza.
En estos 24 años, ¿cómo es la intervención? El
andar de las niñas y los niños en los pasillos de los juzgados, de los
tribunales, es un horror. ¿La cámara Gesell es la única herramienta?
De la parte penal no es el ámbito que yo pueda decir. Sí te
puedo decir que en el Villa Gesell tiene una cámara Gesell, es la única de un
juzgado civil puesta en la provincia de Buenos Aires. Es usada por juzgados de
garantías de la zona obviamente. Pero ha sido, para mí, desde una mirada
lateral porque yo no intervengo, una experiencia muy fuerte y muy interesante.
Lo que he observado desde afuera, como una testigo lateral, es por un lado que
generalmente estos hombres circulan en el ámbito cercano donde están los niños
que van a ingresar. Nosotros por ejemplo desde el juzgado, desde la parte que
sería operativa antes de que vengan el juez y la fiscal que van a intervenir,
armamos toda una infraestructura para proteger a esos niños y aislarlos en un
lugar para que no tengan contacto ni siquiera visual con ese hombre. Pero yo no
sé cómo será en el ámbito penal, debe ser muy difícil porque por ejemplo uno de
los casos que tuve civil, de los primeros que tuve, era una denuncia de incesto
paterno, una nenita muy chiquitita. Y por una cuestión de competencia, durante
la feria intervino otra jurisdicción. Para graficar un poco este tema de lo
visual, la postura del otro juez era diferente a la mía. Promovía la
revinculación. Por ejemplo iba una trabajadora social con esta nena en un taxi
y en un determinado momento la asistente social modestamente le decía a la
nena: ‘bueno, está tu papá’. El padre estaba parado en la vereda en frente. A
esta criatura le agarró tal ataque de llanos y nervios, que no la pudieron
bajar del auto. Por eso, estos hombres agresores buscan
desesperadamente las revinculaciones, y buscan desesperadamente inclusive el
contacto. Yo me acuerdo que había un caso en el cual la víctima era un
nene chiquitito, y el padre en una audiencia buscó acercarse, aunque sea
tocarlo, para que él supiera que él estaba ahí, dominando. Y eso lo pueden
decir mejor que yo los profesionales de psicología. El simple contacto es la
marcada de presencia y lleva muchas veces a que estas criaturas, si intentaron
hablar, se callen.
Te voy a trasladar una pregunta de nuestra amiga
Claudia Santiago. ¿Cuál es tu opinión respecto de los juicios abreviados en
casos de abuso sexual en la infancia? Y yo te agrego, teniendo en cuenta los
pactos de silencio que aún perduran en las familias, ¿qué pasa también cuando
esos abusadores son hermanos, primos e incluso menores de 18 años?
Con relación al juicio abreviado, yo opino desde mi mirada no
penal. De los efectos que he visto me parece que en el caso de estos delitos es
una atrocidad. Especialmente cuando las víctimas son niños y niñas y
adolescentes. Los casos que han circulado en mi juzgado, hubo 2 o 3 que
terminaron así, ¿y que implica? Que la persona sigue circulando por la ciudad y
cruzándose con sus víctimas. Y además con la situación de que muchos de ellos
pueden llegar a repetir con otra víctima, de hecho alguno ha tenido otros
hijos. Respecto a los abusadores menores de 18, en la parte de mi actividad
como jueza, el resguardo es igual. Habría que hablar con profesionales de
psicología y psiquiatría a ver si un abusador a esa edad con un tratamiento
puede ser o no recuperable, porque hay que ver si es recuperable o si tiene una
personalidad de psicópata, pero no es mi ámbito. Lo que sí es mi ámbito es que
en una situación de hermanos que abusan de hermanitos chiquitos, la protección
hay que darla.
¿Cómo se trabaja en los casos específicos con
niñas y niños con discapacidad y/o en situación de calle? ¿Te ha tocado
abordarlo?
Concretamente, muchas veces se plantearon situaciones de
abusos sexuales sobre mujeres adolescentes donde uno podía sospechar que había
un entramado de explotación sexual por ejemplo. En ese tipo de situaciones, es
donde uno con el ámbito judicial más necesitaría de una actuación
administrativa judicial, como antes era el antiguo juzgado de menores. Mi
opinión personal es no fue correcto haber desmantelado semejante
infraestructura judicial que contaba con profesionales capacitados y haberlo
puesto en organismos que son de carácter administrativo, como los servicios
locales, donde todo depende de que las personas que la integran realmente estén
capacitadas y no que sean puestas por otras motivaciones que tienen que ver con
cuestiones más bien políticas. Eso produce a veces situaciones complejas cuando
las víctimas de los abusos sexuales son niños, niñas o adolescentes que no
tienen amparo familiar o que están en situación de marginalidad. Es muy
difícil. Pienso que eso tendría que ser con el tiempo visto desde otro lugar.
Hay servicios locales que obviamente deben estar integrados por gente con
mucha sensibilidad y muy capacitada, eso no puede ser aleatorio. Sucede también
que a veces ellos pueden plantear que no tienen el apoyo económico para
jerarquizar su trabajo, y esto también es totalmente honorable. Realmente trabajar
en esos ámbitos con niños en esas situaciones es realmente muy difícil, de
mucho compromiso, por eso tampoco quiero generalizar. A mí me parece
que fue una lástima haber cerrado la estructura de lo que eran los juzgados de
menores, y me llama la atención que se instalaron juzgados de familia y los
niños se quedaron sin juzgados. Con relación al tema de la
discapacidad, por ejemplo tuvimos un caso que está relacionado con lo de la
explotación sexual. Un caso de una joven que era sordomuda y que ella venía a denunciar
situación de abuso y también de violencia. En un juzgado como en el que estoy a
cargo, hay un montón de cosas que tenemos trabajo de juzgado de familia pero
con una infraestructura que no es la de un juzgado de familia. Entonces esas
situaciones las tenemos que responder de una manera cuasi artesanal. En ese
caso concreto, recurrimos a una docente de una escuela de sordomudos de la
ciudad para que nos ayudara para que esta chiquita pudiera expresarse. En este
caso todo se agravaba porque aparte se presumía que había algo más turbio
detrás. Todas estas situaciones que hablamos de los abusos de niños, niñas y
adolescentes en donde no hay familia, donde hay marginalidad, ahí también
ingresa la cuestión de la explotación sexual y la prostitución de niños y niñas
en las ciudades.
Voy a asociar una pregunta que tenía con una de
Mónica Patricia Bersanelli. ¿Creés que es necesario trabajar el abordaje de
manera integral? En este sentido, a mí me gustaría tu opinión respecto a de la
aplicación de la ESI y de docentes que han manifestado en el formulario de
inscripción a este Facebook Live, que se siguen sintiendo con miedo y en
soledad para trabajar estos casos, y en ese sentido ¿cómo es la articulación?
Contanos cómo es en lo zonal, las experiencias locales.
Me parece que en toda esta cuestión es muy importante el
agruparse, por ejemplo, el agruparse y tomar conciencia en lo que sería la
corporación a la que cada cual pertenece. Considero que la Educación Sexual
Integral sería fundamental, porque si hay algo que puede ser preventivo en el
tiempo para evitar que nuestros niños, nuestras niñas y adolescentes queden tan
a la buena de Dios de perversos es enseñarles y darles conciencia de los
riesgos y las cosas. Eso es muy importante que sea a través de la educación, de
la escuela. Me parece que la ESI es muy importante y que a veces, cuando no se
la propende, yo lo relaciono con todo ese tema de las ideologías que buscan que
esto siga oculto. Porque aislando a estos niños y niñas, estos delitos siguen
vigentes, y estas personas que agreden lo siguen pudiendo hacer. Con relación
al nivel de la ciudad, me parece muy importante toda esta cuestión de la
intercomunicación con las otras áreas. El trabajo en red en muy importante. A
veces se trabaja con las herramientas como se las tiene, se hace lo que se
puede con lo que se tiene. No siempre uno logra los resultados que uno
quisiera, eso es una realidad también. Yo creo que lo fundamental en cada uno
de los que estamos, ya sea la docente cuando una criatura le cuenta lo que no
le cuenta a nadie, los magistrados, las mujeres que trabajan en distintos
organismos y demás, lo importante es la acción comprometida y el acto, tratar
de ir avanzando sobre el miedo porque todo este tipo de perversos trabajan con
el miedo, porque con el miedo paraliza. Entonces hay que tener conciencia que
en general, todo aquel que busca el camino de protección de un niño o niña en
una situación muy concreta, generalmente está un poco solo. ¡Pero hay que
hacerlo! Porque hay que pensar que si no, ese niño o niña está aislado o
aislada. Y por eso es tan importante rescatar a estas
mujeres protectoras y visualizar que no es posible que en los procesos de
familia se impongan cuidados y custodias compartidas forzadas sin haber
discriminado como excepción las denuncias de abuso sexual sobre niño y
niña. Escuchaba a una psicóloga muy respetada, Ana María Fernández,
que cuando hablaba del abuso sexual paterno filial decía que estos hombres
habían optado por resignar su rol paterno por su propio deseo y su propia
sensación de omnipotencia, porque ¿qué grado mayor de omnipotencia
puede tener un varón sobre una criatura que la convirtió en objeto, amparado en
una sociedad que lo legitima porque es padre? Entonces por eso siempre
hay que mirar que si a esas criaturas y esas madres que denuncian no se
las protege, vamos a seguir con impunidad del incesto paterno, vamos a
seguir con el silencio, y la sociedad no se da cuenta que esto es, como decía
Hilda Marchiori, es un círculo infernal que va a seguir repitiéndose. Lo
que nosotros no queremos ver ahora se va a repetir con nuestros nietos, con
nuestras nietas. Y en algún momento nos puede llegar a tocar, por ahí
nos toca con un hijo, nos toca con una nieta, nos toca con una vecina. La gente
tiene pánico en realidad al hablar de abuso sexual a niños y a niñas. Cuando yo
empecé con esto hace 15/17 años, no tenía idea lo que era un delito muchísimo
más común de lo que parecía. Me acuerdo una anécdota de hace 20 años, un primer
caso que era un abuso sexual a una nena de 9 años de un barrio muy marginal. Yo
estaba muy impactada y me acuerdo que la trabajadora social me dijo: “pero
doctora, esto es lo más común”. Los abusos sexuales de niños y niñas en
su mayoría son dentro de la familia.
En esto que mencionabas de las madres protectoras,
también hay por aquí en la sala un grupo de madres sobrevivientes de abuso en
la infancia. Y ellas te preguntan: “¿Qué te parece que se agrupen y busquen
justicia colectivamente? ¿Es una buena manera de construir y contribuir? Madres
protectoras y madres sobrevivientes. Otra cuestión que es la que me toca de
cerca, ¿cuál es tu opinión sobre cómo se trata este tema en los medios de
comunicación? Y aquí una compañera dice: “¿cuál sería tu idea de elaborar un protocolo
para el tratamiento periodístico de las coberturas del abuso sexual?” Como
contribución a la prevención.
Se ha visto que toda víctima de algún tipo de
delito cuando sea agrupado, eso da una fuerza diferente que cuando uno está
solo. Y con relación a madres protectoras, hay grupos en el mundo en España,
Estados Unidos, Australia, Dinamarca, Portugal, inclusive se van formando redes
virtuales. La parte positiva que tienen estas redes es que
nos interconectan con otros ámbitos del mundo y a veces también nos permite
ver, cada uno en lo suyo, que determinadas situaciones no son sólo una
problemática del lugar donde uno vive, sino que se está replicando en otros
lugares. Cuando hablo el tema del cuidado compartido forzado, como una
alternativa a la que están ingresando cuando ya les está fallando lo de la
alienación parental, es un tema que por ahí no se da solo en este país. Se está
viendo que se está dando en otros países del mundo, y lo mismo con relación a
las víctimas. Inclusive, en EEUU se había armado un grupo que era de víctimas
que fueron niños y niñas abusados y cuando llegaron a la mayoría de edad se
agruparon para hacer visible lo que habían vivido y cómo ellos vivieron su
experiencia con el sistema de justicia y con la sociedad. Siempre creo que
a veces una voz sola es como una voz en el medio del desierto, cuando esa voz
sola se suman otras en la misma frecuencia, la voz es mucho más fuerte. Y
aunque no se quiera ver, se escucha. Con relación al tema de los
medios de comunicación, lo que a veces observo, noto que hay un cambio, hay
como una inquietud en interiorizarse en esto como una realidad, me parece muy
bueno. A veces lo que pasa es que por ahí es nefasto cuando hay un regodeo en
lo escabroso de estos delitos, lo mismo que pasa con la violencia de género. Lo
que me parece que es importante es que se imponga la realidad pero mostrando
todas las situaciones que implican ese delito, por ejemplo en el caso del abuso
sexual de niños y niñas. Y que ahí pudieran hablar personas que están desde la
psicología, la sociología, aún desde la justicia y demás, entonces sería
enriquecedor para la sociedad poder ingresar en el tema pero desde algo que sea
educativo, no morboso. Así que puede ser interesante que se evalúe un
protocolo y sobre todo resguardando especialmente a niños y niñas. Y también
resguardando el trato que se puede dar en los medio al cuidador y cuidadora no
abusador que hace la denuncia, también ahí hay que resguardar.
¿Qué rol ocupa la querella en el proceso de la
causa de Abuso Sexual Infantil (ASI)? ¿La cámara Gesell es tomada como
única prueba y como garantía de resguardo? ¿Hay garantía de resguardo en la
identidad de los denunciantes? Por ejemplo cuando se denuncia desde la escuela,
los denunciantes externos de la familia.
Eso lo tendría que responder alguien que esté en el ámbito
penal. Desde la parte de lo que uno ve de afuera, el ámbito penal es bastante
crudo. Es difícil, y debe ser muy difícil para la persona que no está en el
ámbito jurídico circular en los ámbitos penales como testigo. Debe ser difícil,
pero hay cosas que hay que hacerlas. Con relación a lo de la querella, los
abogados y abogadas querellantes que son particulares, suelen ser costosos. Por
ejemplo, recuerdo un caso de una jovencita que fue violada, y el protector era
el papá. Era un hombre muy humilde. Ese hombre no pudo hacer la querella porque
no tenía los ingresos para pagar los honorarios. Eso hace que todo quede en
manos de la buena voluntad y la buena capacidad de la fiscalía. La querella lo
que tiene de bueno es que permite el control de la víctima, de que la prueba y
todo se haga bien. El problema es que en estos tipos de delitos, generalmente
las víctimas, y más si hablamos de casos que estén en situaciones difíciles, no
tienen acceso a pagarlo. Y los abogados penalistas en general cobran bien, y
además convengamos que estos agresores denunciados por abuso sexual paterno
filial, en general y más si tiene poder y dinero, tienen los estudios más
poderosos penales. Son abogados que tienen todo una tónica bastante agresiva y
por eso en el ámbito de los procesos civiles tienen una forma de actuar también
agresiva. Había una psiquiatra que hablaba de los acosadores judiciales,
realmente son acosadores judiciales. Uno lo que nota es que cuando hay una
denuncia de abuso paterno filial,
cuando hay poder y dinero, estos
varones actúan casi inmediatamente, piden la revinculación por todas las
figuras jurídicas a disposición. Y una cosa muy constante contra la mujer
protectora, generalmente la acusan de loca y hay toda una cuestión psicológica. Muchas
veces cuando no se les permite el contacto con el niño en el caso de jueces o
juezas como yo que ponen en resguardo a la criatura, accionan por vías
laterales como por ejemplo pedidos de régimen comunicacional con los abuelos
paternos, como una vía paralela para poder tener contacto con el niño o la
niña. Son expedientes que se caracterizan por ser sumamente complejos y
engorrosos.
Se suma a esta siguiente pregunta mía Virginia
Russo. ¿Has tenido intervención en casos de abusos sexual en niñas pequeñas que
terminan en embarazos?
No he tenido casos de niñas pequeñas en esa situación. Sí
recuerdo hace años un caso, pero no fue intervención mía, sino por mi mirada
sobre actuaciones de otros operadores judiciales. Con una nena adolescente que
tuvo su bebé, y era un caso en el que se sentía la ausencia de la
infraestructura del juzgado de menores, porque quedó como a la buena de Dios.
¿Qué nos está pasando en Argentina con el Síndrome
de Alienación Parental? El miércoles 8 a la mañana hubo una manifestación, hay
documentos de miles de organizaciones. Sin embargo en la justicia directamente
o disfrazado, el SAP se sigue aplicando. ¿Cuál es el punto en el que no
terminamos de entender que no existe?
Parte del tema que hay que dar credibilidad a los
relatos de los niños de los abusos sexuales, parte de que hay que considerar
que la cuidadora no abusadora son víctimas del delito, y eso
está contemplado por los principios universales y abuso de justicia y poder de
víctimas de delito y por las 100 reglas de Brasilia. Y parte también de
considerar que niños y niñas víctimas de delito la única forma que tienen que
acceder a la justicia es con la denuncia de esas madres y que
además en los procesos de familia no puede haber ningún tipo de revinculación
cuando hay denuncia de abuso sexual paterno filial. A través del poder
judicial y de los órganos administrativos que suscribió la Convención de los
Derechos del Niño (a), el Estado tiene que hacer efectivo los artículos de la
convención. No solamente los procesos deben ser eficaces, sino que eso implica
resguardar, proteger a esos niños y niñas como víctimas del delito. No puede
ser que se los fuerce por determinados artilugios y figuras jurídicas como el
cuidado compartido forzado, el régimen comunicacional forzado o la ley de
impedimento de contacto. No puede ser que se los fuerce inclusive contra su
voluntad o aún en situaciones donde hay que dar tiempo a que la criatura pueda
hablar si realmente sufrió el abuso sexual de su padre. No me gustaría
generalizar porque considero que hay operadores de justicia que tienen una
sensibilidad importante, pero lo que pasa es que a veces puede darse que se
bajan pautas de estructuras académicas que, con una ideología que sigue
siendo patriarcal y conservadora, tiende a descreer de la veracidad de estas
situaciones de denuncias. Y a no comprender que no podemos hablar de vínculo
cuando estamos hablando de un padre que está siendo acusado por abuso sexual de
su hijo o hija. No podemos hablar de revincular porque no podemos
hablar de vínculo. Lo biológico no legitima nuestro rol. No se es
madre o padre porque biológicamente hemos engendrado y dado vida a ese ser
humano. Se es padre o madre porque se cuida, porque se ama, y me acuerdo una
anécdota extraordinaria que me la contó la trabajadora social del juzgado,
Silvia Rodriguez. Ella como docente en una institución secundaria le dijo a los
chicos “elijan una palabra y dibujen algo que simbolice esa palabra”. Entonces
un muchachito escribió como palabra “familia” y dibujó algo que parecía un
resorte. Silvia le preguntó “decime, ¿por qué como una familia dibujaste un
resorte?” Él le dijo: “porque se estira para un lado, se estira para otro,
engloba y cuida. Si una abuela cuida a sus niños y a sus niñas, ella es familia.
Si una mamá vive y cuida a sus niños y niñas, ella es familia”. Ese muchachito
dijo la esencia de lo que es el vínculo de ser padre, ser madre. Hay que
cuidar, hay que amar. Cuando se maltrata, cuando se abusa no hay cuidado, no
hay respeto. Y hay otro principio esencial de la Convención de los Derechos del
Niño (a) que es el tema de la dignidad de un niño. Cuando nosotros descreemos
de lo que los niños y niñas están relatando, que es traumático, que no
entienden, cuando lo pueden decir, estamos afectando su dignidad. Cuando
nosotros no buscamos desde toda la estructura judicial y del derecho entender
el idioma de los niños y las niñas. El idioma de los niños y las niñas
no es solamente lo verbal. Es lo gestual, son sus dibujos, son sus juegos, a
mí me impactó mucho dos hermanitos que eran abusados por el padre. La madre era
una mujer que tenía una cierta discapacidad y ellos no pudieron relatar, pero
hicieron un dibujo que fue muy impactante. Dibujaron dos edificios y las
cabecitas, no tenía ventana, no tenía salida. Eran ellos dos. Sin ser experta
en psicología, lo que yo sentí es que esos dos nenes estaban aislados pero no
había cuidador que protegiera. Porque en ese caso, como se ha dado en otras
situaciones, cuando la madre no les cree o no denuncia, la criatura
generalmente no habla. Ese dibujo a mí me impactó porque yo creo que muchos
de estos niños, cuando no está el adulto que le haya creído, que no haya
denunciado, quedan como esos dos hermanitos. Encerrados,
paralizados, sin poder ser escuchados. Y después atraviesan el desarrollo de su
vida con enormes traumas.
Te sigo transmitiendo preguntas. ¿Qué condiciones
deberían darse para un acceso rápido, eficaz y humano para las víctimas y sus
familias? Y otra compañera, docente de una escuela rural, pide si podrías dar
unos tips básicos para actuar como corresponde ante un caso de denuncia de
abuso de un niño o una niña en el ámbito de la escuela.
En la provincia de Buenos Aires, una forma de cierta
contención sería acercarse al organismo administrativo. Por ejemplo en el
juzgado muchas veces las docentes son las que denuncian, y nosotros activamos
la protección. Lo que pasa es que la docente tiene que ir formalmente y hacer
la denuncia penal porque si no, no se mueve el aparato judicial. Y por lo pronto
me parece que lo primero que tienen que hacer es ampararse en sus directivos,
porque a nivel institucional la denuncia tiene más fuerza que si está la
docente sola.
Te sigo citando comentarios. Los jueces del ámbito
penal están haciendo lo que quieren con el abuso sexual en la infancia y
alguien lo tiene que decir, y todas lo tenemos que denunciar. Para terminar,
¿qué opinión tenés sobre los defensores de niños, niñas y adolescentes? Pero
solo hay 5 provincias que los tienen. ¿Qué te parece que puede sumar esa
figura?
Como en todo rol, puede sumar muchísimo, pero es muy
importante quién está haciéndolo, desde su intención, su capacidad. Acá no es
cuestión solamente de lustre académico. Lo fundamental es parte de algo
esencial que tiene que ver con una cuestión de sensibilidad humana y muchísima
empatía, de comprensión de la situación de los niños y las niñas. De comprender
y mirar con una perspectiva de mirada de niño y de niña. Tratar de entender y
ponerse un poco en el lugar de la vulnerabilidad de un niño o niña. Entonces
por eso me parece que puede ser una figura muy importante pero la va a
marcar la persona que la ocupa, si más allá de lo que habla en su acto
concreto lo hace con compromiso, empatía y capacitación que sirve para dar
herramientas para defender mejor.
Pero la oreja para la escucha de niñas y niños ya
la traemos y esa es la que hace falta.
Las observaciones generales del Comité de Derechos del Niño
cuando hacen el comentario del artículo 12, que es el de la escucha a los
niños, hace referencia al tema del idioma integral del niño. Lo verbal, lo
gestual, el dibujo, el juego. Un niño se expresa en una forma muy rica, y no es
únicamente verbal. Ese es el avance.
Las personas que están viendo esto te saludan, te
agradecen, dicen que necesitamos más gente como vos.
Agradezco a quienes me están escuchando. Lo que hay que saber
que lo importante es el compromiso y la intención que tiene cada una/o en lo
que hace y que la causa es una causa que hace la humanidad. Lo que estamos
haciendo es abriendo un camino para que otra generación no tengan que seguir
hablando de esta situación tan terrible y atroz del humano que abusa de las
criaturas. Un abrazo virtual.
Aporte de Natalie Rodgers
Transcripción y redacción
Transcripción y redacción
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