Cuando los niños hablan, salen las verdades ocultas en las familias.
Lo saben las maestras, lo saben las abuelas, lo saben las mamas…lo sabemos todos los adultos.
Un niño habla lo que siente en el preciso instante en que lo siente; es claro y contundente.
Por eso el relato de un niño es un peligro para los farsantes perversos y violentos escondidos en sus roles familiares y sociales.
Por eso hay que desacreditar, silenciar a los niños . ¡ Ponerles la mordaza ! .
Adultos soberbios, artífices de la manipulación y la mentira están alterados.
Sus oscuras mascaras caen por el relato de los niños.
Y dos armas tienen para silenciarlos: desacreditarlos …"tontos niños " o reprimirlos entregándolos a su agresor impune …
Febrero 22 de 2013.- Graciela Dora Jofré
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